¿Ha entregado sus talentos en bienes a los cambistas, para que cuando el Maestro venga y diga, “Da cuenta de tu mayordomía”, pueda, sin turbarse, presentarle los talentos duplicados, tanto el capital como el interés, porque no los ha acumulado, no los ha enterrado egoístamente en la tierra, sino que los ha utilizado? Revise la historia de su vida pasada. ¿A cuántos ha bendecido con sus recursos? ¿Cuántos corazones se han sentido agradecidos por sus actos liberales? Por favor lea el capítulo 58 de Isaías. ¿Ha desatado las ligaduras de impiedad? ¿Ha intentado soltar las cargas de opresión, ha dejado libres a los quebrantados, y ha roto todo yugo? ¿Ha cubierto al desnudo? 
Si usted ha sido rico en estas buenas obras, puede reclamar las promesas dadas en este capítulo: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás y te oirá Jehová; clamarás y dirá él: Heme aquí”. “Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.                             
                                JOYAS DE LOS TESTIMONIOS TOMO 2 pág. 602 ELENA WHITE
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